Enfermedades de transmisión sexual, ¡protejámonos!

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), también llamadas infecciones de transmisión sexual, son un conjunto de afecciones clínicas que se transmiten generalmente por contacto sexual, aunque en ocasiones puede también producirse el contagio mediante el uso de utensilios como las jeringas. Son causadas por virus, bacterias y hongos y afectan tanto a hombres como a mujeres.

Las enfermedades de transmisión sexual son uno de los focos de preocupación entre los jóvenes de hoy en día que, por la falta de información acerca de los cuidados necesarios en lo que a salud sexual se refiere, en ocasiones terminan cayendo en hábitos sexuales poco saludables como, por ejemplo, el no protegerse.

Hoy por hoy, son muchas las enfermedades de transmisión sexual que existen y son también muchas las personas que las padecen. En el mundo, hay miles de millones de individuos afectados con alguna infección de este tipo y buena parte de ellos ni siquiera sabe que la padece. Esto es así porque determinadas enfermedades no presentan síntomas, mientras que otras presentan algunos que fácilmente podrían confundirse con una gripe común o interpretarse como tal.

La gonorrea, el herpes genital, el VIH, el virus del papiloma humano y la sífilis son solo algunas de las afecciones más comunes y también más reconocidas, aunque existen otras muchas. Cada una de ellas tiene sus particularidades. Así, por ejemplo, mientras que las infecciones causadas por bacterias pueden sanarse con antibióticos, las enfermedades causadas por virus no tienen cura.

Dado que existen enfermedades que no manifiestan síntoma alguno y dado también que algunas de ellas pueden tardar años en presentarlo, convendría siempre estar protegido. Ya sea nuestra pareja o no, lo cierto es que si tu pareja ha mantenido relaciones anteriores o si tú mismo las has mantenido y alguno está infectado, la infección puede transmitirse y, dado que no se han manifestado síntomas existe la posibilidad de que ninguno lo sepa, pero ya la enfermedad ha sido transmitida.

Para evitar el contagio, lo mejor será que primero nos informemos de este tipo de cuestiones y las tengamos bien claras, que tengamos una buena higiene en nuestras partes íntimas y que utilicemos protección.

En ocasiones, la sexualidad no es solo cuestión de contacto sexual; es también cuestión de que podemos llegar a padecer enfermedades que afecten a nuestro bienestar físico y emocional, tal y como se afirma aquí.

Así que si quieres sentirte bien contigo mismo y presentar un estado de salud sexual óptimo, mejor ten en cuenta esos consejos.

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